Hace unos días un familiar me pasaba un escrito sobre el efecto pigmalion y me quedaba con su pregunta final:
Muchas veces esperamos la palmada en la espalda, las palabras de ánimo de un amigo o unos cuantos followers más en twitter. Es cierto que nunca vienen mal y son necesarios, pero son sólo una parte de esa "creencia" a la que se refiere wikipedia, sobre todo, a partir de una edad.
La clave está en cada uno de nosotros, en creer que con 40 años podemos aprender un idioma, en que podemos montar una empresa o en que somos buenos en matemáticas.
Hace unos días leía un libro de Toni Buzan sobre la educación de los hijos: "Su hijo es un genio" dónde habla sobre cómo desarrollar al máximo las capacidades de los niños y como tratas de no ahogar las mismas. En el capítulo del aprendizaje habla de las matemáticas y afirma que a todos lo niños les gustan. Al principio me sorprendió que dijese: " les gusta la magia y misterio de los números" y entonces me vino a la cabeza lo que le gusta a mi hijo Álvaro contar: sus coches, sus dedos, las bolas de un collar. Cuenta hasta 10, y cuando hay muchas cosas une los números y dice: 2y3 8y9. Y Toni Buzan afirma que llega un momento, generalmente cuando comienzan a "estudiar matemáticas" en el que pierden todo el entusiasmo por los números: un mal profesor, una mala enseñanza, una ridiculización...
Para que el efecto Pigmalion tenga efecto, hay que desaprender esas creencias que hemos ido fijando en nuestro interior y fijar otras diferentes: si puedo, es posible, lo conseguiré .
Es cierto que el realismo llama a la puerta, y que con sólo creer que eres capaz de subir Annapurna no lo conseguirás, pero quizás puedas empezar por cimas más pequeñas y poco a poco ir ascendiendo.
Por eso el efecto Pigmalion, un proceso de coaching o cualquier cambio que quieras realizar, pasar por un cambio de actitud propia, la pieza clave eres tú, no las circustancias ni las personas que tienes a tu alrededor
Wikipedia habla de 3 formas de identificar el efecto pigmalion, la primera de ellas es:"¿ por qué no ser nosotros quienes creemos expectativas positivas en nuestro entorno?"
"suceso por el que una persona consigue lo que se proponía previamente a causa de la creencia de que puede conseguirlo"
Muchas veces esperamos la palmada en la espalda, las palabras de ánimo de un amigo o unos cuantos followers más en twitter. Es cierto que nunca vienen mal y son necesarios, pero son sólo una parte de esa "creencia" a la que se refiere wikipedia, sobre todo, a partir de una edad.
La clave está en cada uno de nosotros, en creer que con 40 años podemos aprender un idioma, en que podemos montar una empresa o en que somos buenos en matemáticas.
Hace unos días leía un libro de Toni Buzan sobre la educación de los hijos: "Su hijo es un genio" dónde habla sobre cómo desarrollar al máximo las capacidades de los niños y como tratas de no ahogar las mismas. En el capítulo del aprendizaje habla de las matemáticas y afirma que a todos lo niños les gustan. Al principio me sorprendió que dijese: " les gusta la magia y misterio de los números" y entonces me vino a la cabeza lo que le gusta a mi hijo Álvaro contar: sus coches, sus dedos, las bolas de un collar. Cuenta hasta 10, y cuando hay muchas cosas une los números y dice: 2y3 8y9. Y Toni Buzan afirma que llega un momento, generalmente cuando comienzan a "estudiar matemáticas" en el que pierden todo el entusiasmo por los números: un mal profesor, una mala enseñanza, una ridiculización...
Para que el efecto Pigmalion tenga efecto, hay que desaprender esas creencias que hemos ido fijando en nuestro interior y fijar otras diferentes: si puedo, es posible, lo conseguiré .
Es cierto que el realismo llama a la puerta, y que con sólo creer que eres capaz de subir Annapurna no lo conseguirás, pero quizás puedas empezar por cimas más pequeñas y poco a poco ir ascendiendo.
Por eso el efecto Pigmalion, un proceso de coaching o cualquier cambio que quieras realizar, pasar por un cambio de actitud propia, la pieza clave eres tú, no las circustancias ni las personas que tienes a tu alrededor



